Lejos de demostrar que aún siguen siendo los números uno, independientemente de quién firme los diseños, dos miembros del equipo, el jefe Bill Gayttern y la diseñadora principal Susanna Venegas, salieron a dar la cara y a asumir el fracaso tras un desfile que dejó bastante que desear y que, además, no se llevó ningún aplauso por parte de un más que decepcionado público.
Tal vez toda esta incertidumbre haya sido la culpable de llevar a la maison a caerse por el precipicio del fracaso con su última colección presentada en el Museo Rodin de París, en el que las formas, los tejidos y los colores de los diseños se caían por la borda de lo hortera en un intento de alcanzar la elegante originalidad, creatividad e innovación propias Galliano.
Y eso por no hablar del espantoso maquillaje utilizado, los horribles zapatos si es que se pueden llamar así, los tocados imposibles y la línea general que siguió la escenografía de todo el desfile, que rozaba un tono burlón convirtiendo a las propias modelos en auténticas payasas de circo, dignas de las mayores carcajadas y ofensas.
Sin duda, este primer intento de la firma Dior por superar la ausencia de Galliano y salir del pozo en el que se ha visto sumergida desde la marcha del gibraltareño nos deja más que claro que genio no hay más que uno.Fuente: europapress.es
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