De estricto corte recto, con pliegues cruzados en el pecho, con una caída muy pronunciada y una cola muy larga, llamaron la atención los 30.000 cristales de Swaroski en todo el cuerpo, que completaron una verdadera lección de estilismo.
De mirada por momentos nerviosa, por momentos confundida, Charlene venía estando a la altura de las circunstancias.
Ayer, en el civil, se mostró también con un Armani, de color aguamarina, tono elegido por muchas de las asistentes a la Boda Real y que confirma la tendencia europea por colores pasteles.
En esa ceremonia, prefirió un cuerpo de encaje que complementó con chaqueta.
¿Qué diría la eterna Grace Kelly de Charlene?
Fuente: lavoz.com
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