Se produce una suerte de liberación cuando se enseñan por primera vez las bragas en un acto oficial. Puede resultar contradictorio o incluso pueril, pero Marilyn Monroe lo sabe bien: Su escena en la rejilla de ventilación del metro explosionó en el imaginario colectivo como un fuego artificial y ahí se ha quedado. Por algo será. Sin ir más lejos, nuestra princesa Letizia no lo fue del todo hasta que el viento la convirtió en un ser más fuerte en 2006 en Cádiz. Ahora es el tiempo de Kate, la nueva heredera chic, que acaba de conseguir su momento de viaje oficial por Canadá. Enhorabuena.
Si no es así, has vivido los últimos años en una comuna Amish o en una tribu del Amazonas, pero debes arreglarlo ya mismo, por ejemplo este caluroso verano. Para que te hagas una idea del poder icónico del plano, el vestido crema que Marilyn usó se ha subastado el pasado junio en Beverly Hills por 4,6 millones de dólares.Letizia no fue del todo princesa hasta que lo entendió. Fue un instante, apenas un soplo de aire, pero marcó un antes y un después en la imagen de la ya nunca más sólo periodista. Dos años después de su boda en 2004, cuando aún las voces críticas eran rotundas, aprovechó una ráfaga de viento en un acto que celebraba el 300 aniversario de la localidad gaditana de San Roque: su falda plisada voló delante de las cámaras, dejando ver su ropa interior color crema, el mismo tono que el vestido de Monroe.
Los informativos de media España dieron al pause en lo que se convirtió en anécdota de la jornada, con una mirada cómplice a su marido-príncipe incluida, quien hizo como que no se había dado cuenta y siguió con el protocolo. Hasta el diario alemán Bild salió con ella en portada, titulando con un juego de palabras que vino a decir: Princesa Letizia. Remolino en su slip.
Es tiempo ahora para las nuevas generaciones de princesas chic europeas. La anteriormente conocida como Kate (tras su boda el pasado 29 de mayo todos los medios la llamamos Catalina), ha sufrido su metamorfosis definitiva en otro acto público, esta vez al otro lado del Atlántico.Su vestido amarillo, a juego con los zapatos de tacón, se arremolinó en torno a sus piernas mientras la Duquesa de Cambridge y Guillermo de Inglaterra avanzaban por la pista. Otro segundo, apenas un instante, pero lo suficiente como para que decenas de fotógrafos enviasen la joya del día a su agencia y nosotros a ti. Enhorabuena Kate, ya eres una princesa de verdad.
Fuente: divinity.es
Hasta la próxima...!*
No hay comentarios:
Publicar un comentario