23 de septiembre de 2013

Libro: Háblame de amor...

Pin, cuyo nombre real es Morgana, se ha criado en las calles más miserables de Londres junto con sus hermanos, ladrones como ella, bajo la apariencia de un muchacho. Pero el de ladrón es un oficio peligroso, y Morgana es atrapada por una de sus victimas, un viril, atractivo y riquísimo norteamericano llamado Royce Manchester, que pronto descubrirá que el pequeño ratero es, en realidad una mujer de deslumbrante belleza. Una mujer nada pobre, por cierto, pues se trata de la victima inocente de un complot para arrebatarle su legítima herencia, como hija que es del conde de St. Audries.

Royce, intrigado y enamorado de la belleza y la salvaje inocencia de Morgana, tratará de resolver el enigma, pero deberá vencer la resistencia de la joven, cuya desconfianza libra una sorda batalla contra la atracción que ejerce sobre ella su protector.

En el resplandeciente mundo de dinero y privilegios de Royce Manchester, la joven Morgana descubrirá finalmente el secreto de su verdadera identidad. Y los terribles peligros que la acechan no hacen más que alimentar las llamas de un amor que no conoce límites.


Este es un libro de intrigas puro y duro, me gusta que hagan mezclas locas y que todo al final, se una en un personaje. Es muy entretenido, porque vas leyendo la historia según la viven diversos personajes. Con este libro me he llevado mucho tiempo, y es que me dio un flum! muy malo y deje de leerlo, no por que no me gustara sino, porque quería hacer otras cosas y me ha dado mucha rabia no acabarlo antes, me paso con el anterior que lo deje por la mitad y en dos días lo acabé, pues más o menos igual.

Hasta la próxima...!*

18 de septiembre de 2013

Capítulo Final...

22 de Noviembre…

Habían pasado ocho meses desde que Sergio le había pedido matrimonio a Candela, ella había aceptado y los meses siguientes fueron la aventura más emocionante de sus vidas. Organizaron juntos todos los preparativos, flores, detalles, fecha, iglesia y un largo etc.

La ceremonia había sido preciosa, Candela estaba hermosa con un vestido de escote barco y unas finísimas mangas de encaje. Llevaba su largo pelo recogido en dos trenzas cruzadas detrás, que le daban un toque griego irresistible.

Lo tenía todo para tener suerte en su matrimonio, algo nuevo, el vestido. Prestado los pendientes de esmeraldas que su padre le regalo a su madre, y que casaban perfectamente con los ojos de Candela, que estuvieron verdes de emoción todo el día. Lo antiguo fue la mantilla que su abuela uso de velo en su boda, y que ella misma iba a usar, y el azul, el ligero que llevaba. Candela reía como una loca cuando Sergio se la quito con la boca y la lanzo a las invitadas. Después la beso en los labios y sonrió con la calidez de Candela.

Estaba siendo el mejor día de su vida, pensó Sergio. Aunque echando la vista atrás, cada día que había pasado con Candela había sido feliz. A su cabeza llegaron las imágenes del día que terminaron de amueblar la casa, lo duro que había sido que Juan volviera a confiar en él y la felicidad general cuando todos se enteraron de la futura boda.

No falto nadie, todos querían celebrar con Sergio y Candela ese día, los padres de ambos, Nacho, Carolina que fue dama de honor, Carlos que fue testigo junto con Felipe y Julio, los padres de Rafa, Roberto el mejor amigo de Sergio y mucho más. Paseando la vista por las mesas de invitados y encontrar a la familia de Rafa, Candela recordó la jugada de Carmen.

- Diego-. Dijo Sergio, después de contarle a su ex cuñado el asunto de las fotos.- ¿Ha tenido algo que ver Clara?
- Pues si Sergio, yo no quise participar-. Reconoció Diego.- Porque aunque Candela me resulto atractiva desde el principio, en el momento que vi que tú eras su pareja, decidí pasar-. Era sincero.- Cuñado, nunca he visto que te brillaran tanto los ojos, ni con mi hermana.
- ¿Pero de que conocéis a Carmen?-. Pregunto Candela.
- De nada, de casualidad Clara estaba hablando de ti y ella empezó a preguntar y al final dijeron no se que de un plan, pero no lo tenían claro-. Comento Diego.- Por eso te mande el mensaje Sergio, para que creyeras a Candela, porque ellas tramaban algo en vuestra contra.

Después del incidente, Candela fue a hablar con los padres de Rafa y ellos decidieron internar a Carmen en un centro psicológico por unos meses.


Todo había salido perfecto y ahora en un avión camino de Egipto, Sergio admiraba la belleza de su esposa sonriendo para sí.

- ¿Feliz?-. Candela lo miro.
- Mucho-. Sonrió.- ¿Qué sientes al ser oficialmente mi mujer?-. Recalco “mi mujer”, le acaricio la mejilla.
- Vértigo, mucho. Tengo miedo-. Candela sonrió, los ojos le brillaban, era feliz. Completamente.
- No tienes que preocuparte, esto estaba escrito-. Le dio un beso en la sien.
- Lo que me hace recordar-. Candela subió la manga de su camiseta y giro la muñeca.
- ¡Mi amor!-. Exclamo Sergio al ver el tatuaje de Candela, en él ponía Maktub♥.- ¿Cuándo te lo has hecho? No me he dado cuenta.
- Ya tiene una semana, pero lo he tapado con las mangas largas-. Sonrió inocente.- Aproveche estas semanas que he estado en casa de mis padres, aunque lo lleve yo, es tu regalo de bodas-. Sergio acaricio cada letra y lo beso, para a continuación besar los labios de Candela.


Sergio admiro el tatuaje largo rato, sonrió. Él resumía su historia, una historia que llevaba mucho tiempo escrita y ahora empezaba a cumplirse. FIN ♥

Capítulo 62...

- Es una futura clienta-. Dijo Sergio después de una carcajada.
- Era muy guapa-. Sonrió Candela.
- No más que tú-. Le dio un beso en la frente.- Ahora dime el número es de Carmen ¿la hermana de Rafa?
- Si, recuerdas que ella estaba muy enfadada el día del cementerio y…-. Dijo Candela.
- Pero ¿Cómo tiene mi móvil?-. Sergio se toco la cabeza pensando.
- Clara-. Lo dijo en un susurro, pero Sergio la escucho y la miro, asintió.- Recuerdas que el verano pasado te quedaste en casa de mi tío ¿verdad? -. Sergio asintió.- Pues antes de venirnos todos, una tarde me encontré con Clara, ella me dijo que no iba a olvidar su nombre.
- Ahora que lo pienso, unas semanas después Diego, su hermano me mando un mensaje, que confiará en ti, algo así-. Declaró Sergio.
- ¿Pero de que se conocen ellos tres?-. Candela seguía buscando una explicación.
- Hablaré con Diego, me contará todo seguro. Te quiero-. Sergio le acaricio el pelo.
- Yo también te quiero-. Candela sonrió.

Después lo abrazo por el cuello y se besaron con urgencia, el beso fue subiendo de tono, haciéndose más intenso, más carnal. Sergio bajo a su cuello para poder respirar y cuando iba a llegar al hombro de Candela, esta se encogió.

- Lo siento tanto-. Dijo mientras bajaba un poco la camiseta, para descubrir la marca difuminada de sus propios dientes. Miro a Candela, lo estaba mirando fijamente. Deposito un ligero beso.- Lo que te hice me ha dolido más a mí, que a ti. ¿Vamos a casa?-. Sergio se levanto y tiro de Candela para levantarla.


Una vez pasada la puerta de casa el beso que habían compartido en el banco se quedo corto, y derribando todas las barreras hicieron el amor. Fue mejor de lo que él recordaba, Candela mirándolo fijamente, devolviéndole sus caricias, besos y haciéndolo el hombre más feliz. La quería, la amaba y esas semanas sin ella fueron un tormento. Ahora que la volvía a tener entre sus brazos no la iba a dejar escapar, quería adorarla, protegerla. Se juro que nunca, nunca volvería a dudar de ella.

- No quiero separarme de ti nunca más-. Dijo Sergio con vehemencia.
- Ni yo-. Candela lo miro.- Te he llamado muchas veces, ¿por qué no me lo has cogido?
- Ha sido duro, en este tiempo he bebido más que en todos los días de mi vida-. Sergio la miro.- Yo también te he llamado, quería hablar contigo desde ese día.
- He tenido el móvil apagado mucho tiempo, me daba coraje que no me lo cogieras-. Candela se sonrojo.- Perdóname-. Sonrieron.

Cuando sus cuerpos agotados se relajaban y recibían caricias uno del otro, Sergio miro a Candela con intensidad, en su lengua quemaba una frase.

- Candela-. Ella lo miro.- Cásate conmigo-. Abrió los ojos como platos.
- Déjate de bromas-. Candela rió.
- Nunca he hablado más en serio-. Sonrió.- Y tampoco he estado tan seguro de nada.
- Entonces sí, Maktub mi amor-. Rieron juntos.
- Estaba escrito-. Se besaron.

16 de septiembre de 2013

Capítulo 61...

Era él, era Sergio. El corazón de Candela dio un vuelco en cuanto él pronuncio su nombre, lo quería, no tenía duda de ello, pero él…

- Candela-. Volvió a repetir su nombre, como si rezara.- ¿Podemos hablar?

- ¡Candela! ¡Estoy aquí!-. Una voz masculina interrumpió a Candela en el momento de hablar y se acerco a ellos.- ¡Sergio! Cuanto tiempo-. Carlos lo saludo con un apretón de manos.
- ¿Qué haces aquí Carlos?-. Candela lo miro interrogante.
- Tus padres me han pedido que te acerque a casa, ellos van llenos-. Aclaro Carlos con una sonrisa.
- ¡Eh! No te preocupes Carlos, yo la llevo a casa-. Miro a Candela, Carlos también la miro y ella asintió.
- Buenas noches Carlos. Gracias-. Candela se acerco a Carlos y le dio un beso de despedida.
- Nos vemos mañana petit. Hasta otra Sergio-. Camino. Hasta que desapareció de la vista de Candela y Sergio.
- Vamos a sentarnos-. Dijo Sergio señalando un banco.

- Te he echado de menos-. Dijeron al unísono y sonrieron.- Quería pedirte perdón Candela-. Siguió Sergio.- He sido un estúpido, un celoso y no he confiado en ti-. Agacho la cabeza.
- Eso es lo que más me duele-. Candela lo miro y le agarro la barbilla para obligarlo a mirarla.- Nunca te he dado motivos para desconfiar, pero bueno, lo pasado, pasado-. Candela suspiro con una sonrisa.
- Pienso que alguien ha querido romper nuestra relación-. Evaluó su reacción.- Me mandaron fotos tuyas con Rafa.
- Al final me has creído-. Candela no dejaba de mirarlo.
- Si, después de que mmm…-. A Sergio se le secó la boca, le fallaron las palabras.- Te tratara mal, por decirlo suavemente. Después de eso, me llego una foto más.
- ¿Qué te hizo creer en esa foto?-. Los ojos de Candela se ponían verdes.
- Vi el tatuaje de Rafa, esa era la única foto en que se veía. Entonces te creí-. Le acaricio la mejilla.- Y todo este tiempo me he maldecido mil veces por no creerte desde el principio. Lo siento-. Le cogió la mano y le dio un beso en los dedos.- Mira-. Le paso el móvil.- ¿Conoces el número?-. Candela lo cogió.
- Claro que lo conozco, es de Carmen-. Abrió los ojos desmesuradamente.- No lo puedo creer.


- Me creerías si te dijera que no puedo estar sin ti, otro día más-. Sergio sonrió y le acaricio la mano.- Que lo primero que he pensado cuando te he visto esta noche ha sido Maktub-. La miro.- Que el destino me estaba dando otra oportunidad. Me creerías si te dijera que te adoro, te quiero y que nunca voy a desconfiar de ti.
- Te creo-. Dijo Candela con fe y se acerco a él para besarlo.

Llevaba semanas soñando con ese momento, el momento en que Sergio le pidiera perdón y le volviera a decir que la quería. El beso que le dio volvió a sellar la unión que habían compartido, aunque un momento…

- ¿Quién era la morena que te acompañaba?-. Candela lanzo una carcajada.

Capítulo 60...

La sala se lleno de fuertes aplausos y palabras de ánimo, Sergio giro la cabeza y vio a gran parte de la familia de Candela, a Carlos, Carolina y Felipe. Volvió a centrar su mirada en Candela, no había dejado de pensar ni un solo día en ella, la quería y estaba seguro de que ella también, pero ahí estaban de nuevo. El destino le estaba dando una oportunidad para cambiar las cosas. Maktub, pensó y siguió atento a la figura del escenario.

- La canción que voy a cantar ahora, se la quiero dedicar a mis padres, es una de sus favoritas-. Lanzo un beso con la mano a sus padres.- No sé porque te quiero, será que tengo alma de bolero. Tú siempre buscas lo que no tengo, te busco en todos y no te encuentro. Digo tu nombre cuando no debo…


- Es fabulosa ¿no te parece?-. Sandra miro a Sergio que estaba absorto con la chica del escenario.- Sergio ¿estas bien?-. Le toco el brazo.
- ¡Eh! Perdona-. Miro a Sandra.- ¿Qué decías?-. Bebió de su copa de vino para calmarse.
- La chica, la chica del escenario. ¿No te parece que canta muy bien?-. Sandra sonrió.
- Mucho-. Volvió a mirar al escenario, pero Candela ya no estaba.

Mientras cantaba a Candela no se le había pasado por alto la pareja de la segunda fila, era Sergio, Sergio con una chica. Sintió que el mundo se le venía encima, ella todavía pensaba en él, y pensaba que esto se arreglaría, solo hacía falta un poco de tiempo, pero para Sergio el tiempo era algo efímero. Decidiendo no pensar en el tema bajo a cenar con su familia, luego volvería a cantar.

- Qué bien lo has hecho mi vida-. Su padre la felicito mientras tomaba asiento.
- Gracias-. Sonrió colorada.
- Mirad que tonta-. Carlos llamo la atención de todos sobre Candela.- Ahí arriba no te ponías colorada-. Todos rieron y Candela le dio un puñetazo en el brazo y él la abrazo por los hombros.

Sergio escuchaba a Sandra a medias, toda su atención se centraba en Candela y en su alrededor, casi se levanta de la mesa y va hasta allí para darle un golpe a Carlos. Se maldijo a sí mismo, esos celos estúpidos lo habían llevado a la situación en la que estaba ahora, es decir, sin Candela. Volvió a centrar su atención en Sandra era una chica bastante lista y tenía olfato para los negocios. Minutos después fue al baño y cuando volvió Candela estaba otra vez subida en el escenario.


- Perdón, perdón, perdón, perdón-. Cantaba Candela.- Mira si soy idiota, mira si soy idiota. Que contra más palabras mala, más se me antoja tu boca-. Su mirada se cruzo con la de Sergio, y la frase le hizo perder la cabeza.

- Había pensado en poner…-. Sandra siguió hablando con Sergio, mientras este se sentaba.

Después de cantar un par de canciones más, la noche de Candela termino y con el vestido que había llevado esa noche en el brazo, una caja con los zapatos y demás cosas, Candela se disponía a salir del restaurante.

- Buenas noches a todos-. Se despidió de sus compañeros y salió.

- Candela-. La chica giro y se encontró con dos grandes ojos negros.
- Sergio-. Murmuro Candela y lo miro fijamente.

15 de septiembre de 2013

Capítulo 59...

Los días empezaron a pasar, Candela se centro en sus estudios, ahora tenía muchos exámenes y pronto la Selectividad. Estaba dispuesta a aprobar todo con la mejor nota. Con el correr de los días también afronto un nuevo proyecto, su primer trabajo. Quería agotarse lo más posible, pues para ella la llegada de la noche no significaba descanso.

Sergio también se volcaba en el trabajo y de vez en cuando en la bebida, llamo a Candela en varias ocasiones, pero ella no se lo cogía y cuando ella le devolvía la llamada él estaba demasiado desanimado, cansado o bebido para responder.

Candela estaba dolida, Sergio le había jurado amor y ella lo creía pero, si no confiaba en ella ¿lo podría querer igual? Pues claro que lo quería igual, no dejaba de pensar en él y de recordar el tiempo que habían pasado juntos, estaba segura de que él también lo estaba pasando mal, pero quería pensar.

Las semanas pasaban y con la llegada de Marzo, llego la primavera… Era su primer día de trabajo y estaba un poco nerviosa, iba a trabajar de cantante en un bar nuevo de la ciudad. Allí se ofrecían cenas con espectáculos variados. Había desde bailarines a una orquesta. La noche de su debut invito a sus familiares y amigos.

- Buenas noches y bienvenidos a Azabache Night-. Dijo sobre el escenario el director.- Le damos las gracias por acompañarnos en nuestra primera noche. Esperamos que la comida y el espectáculo sean de su agrado, contamos con unos artistas fantásticos. No son conocidos, pero queremos que se den a conocer. Gracias y disfruten de la velada-. El público aplaudió mientras el director se bajaba.


- Buenas noches, mi nombre es Candela-. Candela apareció en el escenario.- Vamos a ir poniéndonos a tono con una canción que a mí me gusta mucho, es de un grupo de la tierra-. Candela sonrió al público.- Siento que ya llega la hora que dentro de un momento te alejaras al fin, quiero que tus ojos me miren y que siempre recuerdes el amor que te di.


Justo en el momento que Candela terminaba su primera canción y se retiraba para dejar paso a sus compañeros, Sergio entraba en el restaurante en compañía de una chica de pelo negro, estaba allí por ella, porque de ella dependía firmar un importante contrato para la empresa de su padre. Sergio deseaba estar en otro sitio y con la compañía de un buen whisky, pero su padre prácticamente lo había obligado y allí estaba, también hubiera preferido que la reunión fuera en su despacho y no en un restaurante, pero según su padre no podía negarle nada a Sandra.

- Valla, han dejado genial este sitio ¿verdad?-. Dijo Sandra sentándose.
- Sí, bueno Sandra ¿hablamos de negocios?-. Pregunto Sergio.
- Relájate un poco hombre, vamos a disfrutar un poco-. Sonrió mientras miraba el escenario, donde había varios bailarines de flamenco. Después de varios minutos aplaudió entusiasmada.



- Buenas noches de nuevo-. La voz de Candela llego a los oídos de Sergio y este miro obsesivamente al escenario.

Allí estaba Candela, enfundada en un vestido largo de color verde, el mismo tono de verde que tenían sus ojos cuando se humedecían. Llevaba el pelo suelto, rizado, como era habitual en ella. Estaba espectacular y centro su atención en los labios rojos. Daría media vida por volverlos a besar.

13 de septiembre de 2013

Capítulo 58...

- Candela-. Sergio se acerco a ella.
- No por favor-. Candela se movió un poco para huir de él.
- No voy a hacerte daño-. Sergio la miro y viendo la marca en su hombro se maldijo.
- Lo siento Sergio-. Candela se levanto temblando.- Adiós.

Rápidamente Candela cogió su bolso y salió de casa, una vez fuera llamo a un taxi e intento arreglarse un poco la ropa y el aspecto en general. Sergio se quedo paralizado, Candela se había ido y todo por no haberla dejado hablar, explicarse, por atacarla, por no haber confiado en ella. A los minutos salió detrás de ella, pero ya no estaba, la noche le cayó encima. Oscura, solitaria, un frío intenso le recorrió la columna y entro en casa. Los recuerdos se cernieron sobre en él cuando cerró la puerta.

- ¿Candela?-. Su madre pregunto cuando escucho la puerta.- ¿Qué haces aquí?
- Mañana hablamos mamá-. Le dio un beso y se fue a su habitación.

Sentada detrás de su cama, como tantas otras veces Candela empezó a sollozar, no creía lo que estaba pasando, pero la opresión en el pecho y el ardor en el hombro le decían que todo era verdad. Después de calmarse un poco fue al baño y allí vio con sus propios ojos la marca de los dientes de Sergio en su hombro, las lágrimas se le saltaron preguntando que le había pasado. Respiro hondo y se dio una larga y relajante ducha.

Una vez fuera del baño volvió a su cuarto y cerró la puerta, en casa ya todos estaban durmiendo y no era plan despertarlos. Mientras secaba su cuerpo, intentaba calmar su mente. Todo había sido tan rápido, sin capacidad de reaccionar, Sergio no la había dejado hablar, no había confiado en ella cuando dijo que tenía una explicación, pero no se iba a hacer mala sangre. Aún lo quería, pero lo que había pasado esa noche la había dejado muy marcada, sonrió ante su propia audacia.

- Buenos días-. Dijo una cansada Candela.
- ¿Tú no estabas con Sergio?-. Pregunto su padre durante el desayuno.
- Sergio y yo…-. Trago con dificultad.- No estamos juntos-. Dijo finalmente.
- Candela-. Su madre la miro.- Pero, si todo iba bien ¿no?-. Candela asintió.
- ¿Qué ha pasado? ¿Te ha hecho algo?-. Juan miro los ojos verdes de su hija y las bolsas debajo de ellos.
- No, ha sido un poco inesperado-. Candela bebió zumo.- Tranquilo, estoy bien-. Sonrió intentando parecer convincente-. Dio una palmada.- Voy a hacer algo productivo.

Después de desayunar Candela se metió en su habitación y la limpio y ordeno de arriba abajo, cuando termino decidió preparar la comida y a continuación estudio e hizo trabajos que tenía pendientes. El fin de semana llego a su fin y el domingo por la noche un vacío le lleno el pecho, cogió su móvil e intento mandar un mensaje a Sergio, pero las palabras no llegaban.

El fin de semana de Sergio tampoco fue muy agradable, después de que Candela se fuera encontró una botella de whisky en la cocina y sin pensárselo dos veces se la bebió a morro, lamentado en voz alta lo estúpido que había sido, que la había dejado ir y que no la podría recuperar, acabó desplomado en el colchón que habían compartido tantas veces y el olor de Candela lo acompaño toda la noche.

- Mi Candela-. Susurro en sueños.


- ¡Sergio!-. Su madre se asusto al verlo llegar a casa el domingo por la noche.- Apestas a alcohol-. Dijo mirándolo con la camisa sin abotonar, con los pelos revueltos y los ojos empañados.
- Será porque me he bebido una botella entera de whisky-. Sergio entro a su habitación sin decir nada más.